En el año 1932 don Carlos encara la construcción de la vivienda familiar sobre un médano a pocos metros del mar. Los paneles se confeccionan en la fábrica de la Casa Gesell y se levantan sobre la arena. Don Carlos va en contra del mito bíblico "no construirás tu casa sobre la arena". Se hace un encadenado y se levanta la estructura traída desde Buenos Aires. Las paredes son dobles, de madera, cubiertas por material desplegable y por revoque grueso. El hueco que quedaba entre ambas paredes se rellena con papel de diario para hacerlas aislantes. La casa consta de cuatro ambientes, cocina y baño, y mas tarde se le agregará habitación y baño de servicio. Tiene cuatro puertas, cada una orientada hacia un punto cardinal con el fin de que, si la arena clausuraba alguna, puerta, siempre hubiera otra donde salir. Una gran galería perimetral rodea la vivienda y la protege del intenso calor provocado por el sol.